Colombia: $10 billones al año mueve la minería ilegal

Las autoridades calculan que los 503 lingotes y los 63 kilos de oro que entregaron las Farc tras su desarme valen 27.400 millones de pesos. Pero también están seguros de que buena parte de ese botín con el que aspiran a indemnizar a parte de sus víctimas fue obtenido a través de procesos rústicos de extracción, ligados a una actividad criminal más lucrativa que el narcotráfico: la minería ilegal.

No es gratuito que varios de los principales capos de la extracción ilícita de oro, que mueve anualmente 10,1 billones de pesos, se formaron en las filas de la extinta guerrilla, cuyas disidencias libran hoy una guerra frontal contra el ‘clan del Golfo’, ‘los Puntilleros’, ‘los Pelusos’ y ‘los Caparrapos’ por controlar el negocio.

De hecho, los tres geólogos de Continental Gold asesinados hace 8 días quedaron en medio de la disputa que el frente 36 de las Farc y el ‘clan del Golfo’ tienen por la supremacía en Yarumal (Antioquia), una zona rica en oro que, además, es un corredor estratégico del narcotráfico que sale al mar.

Según uno de los sobrevivientes, por el pueblo corría el rumor de que las disidencias de la exguerrilla, en asocio con el Eln, querían marcar territorio con una acción violenta. Y de acuerdo con testimonios de los dos mayores en retiro del Ejército que prestaban seguridad en el campamento atacado, los 10 sujetos que los emboscaron portaban armas largas, cortas y granadas.

La orden de disparar la dio Ricardo Ayala, alias Cabuyo, que alcanzó a estar en uno de los espacios territoriales habilitados con el acuerdo de paz con las Farc, documento donde no hay una sola mención sobre minería ilegal.

Ahora, ‘Cabuyo’ aparece en el organigrama de los ‘capos del oro’, actividad que alterna con el tráfico de drogas y con la posible siembra de minas antipersona. Por eso, la Continental mandó al campamento de los geólogos dos guardias caninos.

A tan solo 198 kilómetros de Yarumal está el otro gran capo de Antioquia: Neil Antonio Acosta, alias Cole, quien maneja los hilos del oro del ‘clan del Golfo’ en Buriticá, otro de los corredores claves del Urabá antioqueño que sale al mar.

A él se le atribuye el ataque a dos ingenieros de la misma multinacional el 5 de septiembre pasado, y también el hecho de que en ese departamento, según la Contraloría General, el 80 por ciento del oro que se extrae es ilegal.

‘Cole’ controla la extracción en 12 poblaciones, que figuran en la lista negra de 299 municipios víctimas, identificados por la Dirección de Carabineros de la Policía, en cabeza del general Gustavo Moreno.

El negocio es tan lucrativo que deja 20 veces más dividendos que las 220.000 hectáreas de coca que, según Washington, hay sembradas en el país. La ecuación es simple: mientras un kilo de coca cuesta 5 millones de pesos, el de oro asciende a los 108 millones de pesos.

Es evidente que cuando sube el precio del oro, se cae la producción de coca; y cuando llega la cosecha de la planta, se produce la extracción de oro.

«Es evidente que cuando sube el precio del oro, se cae la producción de coca; y cuando llega la cosecha de la planta, se produce la extracción de oro. Es por eso que los campesinos dicen que viden de dos oros, el amarillo y el blanco», explicó Néstor Rosanía, del Centro de Estudios de Seguridad y Paz.

Por eso también se prevé que ante la arremetida que se viene contra los narcocultivos con el ‘plan Duque’, es previsible que se dispare la extracción ilegal de oro dejando al país inmerso en otra espiral de violencia.

El impacto para el país sería peor del que se está sufriendo con el narcotráfico. La Contraloría General, en cabeza de Felipe Córdoba, advierte que este negocio ilícito hoy deja pérdidas anuales por 2.000 millones de dólares, una cifra nada despreciable: son cerca de 6 billones de pesos, que equivalen a lo que el Gobierno esperaba recaudar con la última reforma tributaria.

Según la entidad, además de Antioquia, los departamentos más golpeados son Bolívar, Boyacá, Chocó, Cundinamarca, Nariño y Valle. Y si bien ya entró en vigencia la prohibición del uso de mercurio para la extracción de oro, por el daño ambiental que causa, para la Contraloría no hay controles que eviten su uso.

Fuente: eltiempo.com