Carbonera mundial puso sus ojos en Drummond

Aunque la minera Drummond está buscando un socio que adquiera un porcentaje del orden del 20 por ciento de sus acciones, para vincularlo a la operación local, el negocio ha despertado un marcado interés en varios jugadores de esta industria, que incluso están dispuestos a comprar el 80 por ciento, ya que el 20 por ciento es de la japonesa Itochu.

En efecto, el diario The Wall Street Journal, citando fuentes conocedoras del tema, reveló este miércoles que la también estadounidense Peabody, con sede en Saint Louis, estado de Misuri, sostuvo conversaciones para comprar dicho porcentaje mayoritario, en un acuerdo que podría valorarse entre los 4.000 y los 4.500 millones de dólares.

De inmediato, agencias y portales especializados en energía retomaron la versión, entre ellos Reuters, que indicó que Drummond y Peabody no estuvieron disponibles de inmediato para realizar comentarios, recordando que en el 2017 esta última salió de la protección del Capítulo 11, o ley de quiebras en EE. UU., un año después de haberse declarado en bancarrota, ya que la fuerte caída en los precios del carbón le impidió pagar deudas por 10.100 millones de dólares.

A cargo del proceso está la banca de inversión Goldman Sachs, ante la cual han acudido varios inversionistas interesados que han firmado el acuerdo de confidencialidad para mirar las cifras y los datos detallados del negocio de Drummond en Colombia, que el año pasado fue el mayor productor de carbón térmico del país. Según el portal S&P Global Platts, los comerciantes europeos de carbón no se sorprendieron, ya que el posible interés de Peabody ha sido mencionado en la industria.

Peabody informó el 21 de septiembre que firmó un acuerdo para comprar la mina de carbón metalúrgico Shoal Creek en Alabama a Drummond, por 400 millones de dólares. Por su parte, ayer, en un escueto comunicado, y sin negar ni confirmar las versiones, Peabody indicó: “Aunque generalmente no comentamos los rumores sobre la compra o venta de activos, como una cuestión de política, nuestro enfoque principal es la plataforma actual, el incidente en North Goonyella en Australia y completar e integrar la adquisición de la mina Shoal Creek en Alabama”.

Pero de materializarse el negocio, ello significaría la entrada a Colombia de un gigante que el año pasado produjo 190 millones de toneladas, superando por 100 millones de toneladas toda la producción local.

No obstante, fuentes del sector minero le dijeron a EL TIEMPO que, para tomar una decisión, el posible interés se debe contrastar con el entorno jurídico del país y la estabilidad en este frente, ya que en los últimos años ha caído la inversión extranjera directa dirigida a la minería, precisamente por la incertidumbre que genera este factor.

Fuente: eltiempo.com