Basta de niños trabajando en la minería artesanal

Por: Martín Carotti

El 12 de junio es el DÍA MUNDIAL CONTRA EL TRABAJO INFANTIL, una buena oportunidad para tomar conciencia sobre este flagelo que destruye la infancia. Lo sabemos: los niños deben estar jugando o estudiando, no trabajando, y menos aún en las minas. En Colombia, la gente de SOMOS TESORO está trabajando en eso.

 

Demasiados niños perdiendo su infancia en las minas…

La OIT estima  que cerca de un millón de niños, con edades comprendidas entre los 5 y 17 años, realizan actividades de minería y cantería en todo el mundo. Es un trabajo muy duro y peligroso, “una de las peores formas de trabajo infantil”, según el Convenio 182 de la OIT.

 

No es juego de niños…

Trabajan en las minas y hasta se les exige que hagan las mismas tareas que los adultos. Y no sólo en las minas, también en los hogares en torno a las minas: los niños preparan la comida para los mineros, acarrean agua y hacen otras laboras domésticas. Fuera del hogar, se les ve con frecuencia trabajando en bares, restaurantes e incluso, se los hace ejercer la prostitución.

Una triste realidad que no es necesario describir, pero que exige comprender su origen y buscar la forma de cambiarla.

 

¿Por qué trabajan los niños?

“Cuanto más remota e informal es una actividad de minería de pequeña dimensión, más probable es que participen niños”, afirma Norman Jennings, experto de la OIT en minería. Trabajo infantil ausente en la minería formal: “El sector minero estructurado a gran escala no emplea a niños para sus actividades”.

El trabajo infantil en minería está asociado a la pobreza, es considerado a menudo  parte del proceso de socialización, y es habitual en comunidades mineras de Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú. También se extiende a la minería informal de Venezuela, México y en toda Centro América, extrayendo oro en Costa Rica, jade en Guatemala y  ámbar en la R. Dominicana. Es normal que las comunidades consideren que los niños están capacitados para trabajar como adultos, esa tarea suele considerarse como una “ayuda” y no como un trabajo propiamente dicho.

En la pequeña minería artesanal, es habitual que toda la familia participe de las labores. El aporte de los niños a sus familias, en términos de trabajo e ingresos generados, suele ser importante; sin embargo, muchos niños no reciben remuneración alguna, o en todo caso, su salario suele ser inferior al de los adultos.

 

¿Qué debemos hacer?

El problema de trabajo infantil merece un planteamiento integral: “La acción directa debe combinarse con el refuerzo de las capacidades locales y con una mejora del marco normativo y organizativo”, afirma Guy Thijs, director de operaciones del Programa Internacional de la OIT para la Erradicación del Trabajo Infantil. “Los programas deben abordar los servicios sociales y de salud, la protección jurídica, la educación, la generación de ingresos y otras posibilidades de empleo alternativo para las familias mineras, así como la sensibilización de la población”.

Es una tarea en conjunto: “Los mejores resultados pueden obtenerse si todos los interesados colaboran. Las Administraciones, tanto a escala nacional como local, las compañías mineras y los sindicatos deben aunar fuerzas con los gestores de los programas de erradicación de la pobreza en áreas mineras y el personal de los proyectos relacionados con el trabajo infantil”.

 

En Colombia, alguien lo está haciendo: SOMOS TESORO

 

El proyecto SOMOS TESORO,  trabaja en los municipios de El Bagre, Remedios, Segovia y Zaragoza (Antioquia), y en los municipios de Sogamoso, Tópaga, Monguí y Gámeza (Boyacá), para reducir el trabajo infantil en la minería colombiana. En el proyecto participan las ONGs Pact, la Alianza por la Minería Responsable, Fondo Acción y la Fundación Mi Sangre, con el financiamiento del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos.

SOMOS TESORO se orienta a las causas del trabajo infantil, desarrollando programas en forma gradual. Se parte de un enfoque integrado, que comprende políticas públicas, de educación y formalización minera, trabajando en todos los componentes en forma simultánea. A la fecha, se ha llevado intervención a 1.741 niños y adolescentes, y a 49 mineros artesanales. La meta es llegar al final del proyecto, en 2017, beneficiando a 6.000 familias.

SI, se puede y da resultados, los niños lo merecen…

 

Basta de niños trabajando…

¿Y cómo se hace?, con un programa a largo plazo, con educación, creando oportunidades, con minería BIEN HECHA. Porque la BUENA MINERÍA cuida el ambiente y a los trabajadores… y cuida a los niños.

Trabajemos por una BUENA MINERÍA, por una minería artesanal BIEN HECHA. Para que los niños sigan siendo niños… y que trabajen mañana, cuando sean grandes.

Fuente: Blog de Martín Carotti

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *